Armando Iachini: La tierra de los Dogones, una cultura protegida por la UNESCO

Armando Iachini 

El desarrollo de diversas técnicas arquitectónicas, especialmente de aquellas que están íntimamente vinculadas a la arquitectura vernácula y a los pueblos nativos de remotos rincones del planeta, va de la mano no solo con el uso de materiales accesibles y de producción espontánea en la naturaleza, también interfieren en estos procesos los instintos de supervivencia y las condiciones sociopolíticas.

Armando Iachini 

La tierra de los Dogones, también conocida como los acantilados de Bandiagara, en Mali

Un buen ejemplo de esta situación es La tierra de los Dogones, también conocida como los acantilados de Bandiagara, en Mali, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1989 gracias a su gran valor histórico, cultural y patrimonial, pues en él todavía existe una numerosa muestra de la arquitectura vernácula de esta raza.

Fabricadas en las escarpadas tierras de estos acantilados, las viviendas de los dogones se caracterizan por estar elaboradas con una mezcla de arcilla, paja y excrementos de ganado bovino. Están adosadas a la piedra misma de estas formaciones rocosas y en ciertas ocasiones solo se puede acceder a ellas escalando, explica Armando Iachini.

La razón por la que los dogones decidieron desarrollar este tipo de arquitectura vernácula, se debe a sus instintos de supervivencia en un terreno hostil. Sus singulares viviendas, difíciles de identificar a la distancia, les permitían vigilar el entorno, a la vez que controlaban los ataques e invasiones, amparados por la montaña.

Debido a que el terreno es sumamente escarpado y rocoso, las incursiones a caballo se hacen imposibles, por lo que cuadrillas montadas no podían acceder a este territorio para esclavizar a sus habitantes, una ventaja enorme que le permitió a los dogones sobrevivir a años de yugo.

Armando Iachini 

Las viviendas de los dogones se mimetizan como medio de supervivencia

La UNESCO tomó la determinación de proteger los acantilados y el legado que en él se alberga ya que la evolución de los dogones, ahora un pueblo más urbanizado, así como su permanente contacto con los turistas, ha puesto en riesgo sus costumbres y tradiciones, actualmente contaminadas por otras culturas y otros sistemas de valores.

Por Armando Iachini

 

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